Consecuencias del divorcio

El divorcio a diferencia de lo que ocurre con la separación judicial supone la ruptura del vínculo matrimonial y es irreversible, es decir, una vez se ha dictado la sentencia de divorcio no cabe la reconciliación (los cónyuges solo pueden volver a casarse entre sí si ese es su deseo, pero no pueden borrar el divorcio).

Consencuencias del divorcio

Así, en la separación judicial si los cónyuges se reconcilian, solo tienen que comunicarlo al juzgado y la separación queda sin efectos (como si nunca hubiese existido), por contra, una de las mayores o más importantes consecuencias del divorcio es que aunque los cónyuges se reconcilien, el divorcio no puede dejarse sin efecto, lo único que pueden hacer es volver a casarse para volver a ser un matrimonio.

Consecuencias del divorcio (legales)

Las consecuencias del divorcio o los efectos que éste produce una vez ya es firme, es decir, una vez ya se ha dictado sentencia de divorcio, vienen regulados en los artículos 90 y siguientes del Código Civil y, básicamente, lo que viene a decirse es que cuando el divorcio se produce ya no hay marcha atrás, es decir, si los cónyuges quieren volver a estar casados, tendrán que volver a casarse, no pueden recuperar el vínculo matrimonial por la vía de la reconciliación "judicial", como si ocurre con la separación judicial, que en caso de reconciliación, basta con que los cónyuges lo comuniquen al juzgado y la separación se deshace.

Así, si unos cónyuges divorciados quiere volver a ser un matrimonio, pueden volver a casarse entre sí, esto nada lo impide, pero deberán volver a casarse.

Otra de las consecuencias del divorcio es que, por mucho que se rompa el vínculo matrimonial con el otro cónyuge, lo que nunca desaparece con el divorcio es el vínculo entre los padres (en sentido amplío, incluyendo a las madres) y los hijos en común. Pues a pesar de las consecuencias legales del divorcio y sus efectos, lo que no deja sin efecto el divorcio son las relaciones paterno-filiales.

Así, tanto el padre como la madre continuaran teniendo derechos y obligaciones respecto de sus hijos, a pesar de, como hemos dicho, las consecuencias del divorcio respecto a ambos cónyuges.

Estos derechos y deberes (obligaciones) son, entre otros:

  • Derecho a tomar decisiones sobre la vida de los hijos (mientras estos son menores de edad).
  • Derecho a estar informado y conocer cualquier aspecto importante sobre la vida de los hijos.
  • Derecho a cuidarlos.
  • Derecho a pasar tiempo con ellos, es decir, a tener un régimen de visitas cuando no tenemos una guarda y custodia compartida (en este caso pasan la mitad del tiempo con cada progenitor).
  • Deber de alimentarlos, es decir, si se trata del progenitor no custodio, de pasar una pensión alimenticia.
  • Deber de cuidarlos y protegerlos.

Consecuencias del divorcio (sentimentales)

Hasta ahora hemos expuesto cuáles serían, básicamente, la cosecuencias del divorcio legalmente hablando y que podemos resumir en que: el divorcio es irretractable y deja el vínculo matrimonial sin efectos, aunque no las relaciones entre los progenitores y los hijos.

Pero por otro lado están las consecuencias del divorcio personales o, también podríamos decir, sentimentales. Evidentemente y, salvo casos muy especiales, el divorcio es un proceso doloroso, no siempre los dos cónyuges lo quieren y lo entienden y, sobre todo, es doloroso cuando hay hijos menores de edad o que, aún siendo mayores de edad residen en el domicilio familiar ya que, las consecuencias del divorcio o de la ruptura matrimonial no solo afectan a los cónyuges, sino que también afectan a los hijos.

Para los cónyuges es duro porque se trata de romper el vínculo y la relación con la persona con la que, en muchas ocasiones, hemos compartido mucha parte de nuestra vida y para los hijos, supone el hecho de cambiarles la situación familiar, de tener que dividirse el tiempo con cada uno de sus progenitores y de a veces hacer de mensajeros entre los padres (situación ésta que debemos evitar a toda costa).

Con lo que hemos expuesto, no estamos diciendo que el divorcio sea una mala solución, ni mucho menos, solo estamos advirtiendo de que es un proceso doloroso (no solo para los cónyuges) y que suponen muchos cambios, a lo que hay que adaptarse. Evidentemente, el divorcio es la mejor solución cuando uno ya no quiere estar con el otro cónyuge, cuando uno ya no es feliz, pero debemos saber cuáles son sus consecuencias, tanto legales como sentimentales, para ser conscientes de que es un proceso doloroso (en la mayoría de los casos) del que evidentemente, en menor o mayor plazo todo el mundo se recupera.

Por último señalar que las consecuencias del divorcio y cómo viviremos el proceso tanto nosotros, como nuestros hijos (si los hubiere), será diferente si lo hemos tramitado como un divorcio de mutuo acuerdo que como un divorcio contencioso. En el primero se hace de forma amistosa y no se celebra juicio (es mucho menos traumático), en el segundo, como su propio nombre indica, implica una litigiosidad, la celebración de juicio, etc. Por tanto, éste suele ser más largo, complejo y doloroso para la familia.

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