Capitulaciones matrimoniales

¿Qué son las capitulaciones matrimoniales?

Las capitulaciones matrimoniales son una especie de acuerdo o contrato que efectúan los cónyuges, antes o durante el matrimonio, para acordar cuál será el régimen económico matrimonial por el que se van a regir a partir de la firma. En las capitulaciones matrimoniales también se pueden pactar otro tipo de disposiciones (donaciones entre los cónyuges, por ejemplo), pero lo más habitual es que, si se hacen las capitulaciones matrimoniales, sea para determinar un régimen económico matrimonial concreto.

Capitulaciones matrimoniales

Para que las capitulaciones matrimoniales sean válidas a todos los efectos legales, deben hacerse ante Notario, por tanto, se trata de una escritura pública y dicha escritura se llevará al Registro Civil donde esté inscrito el matrimonio a efectos de que anoten el régimen económico matrimonial escogido en dichas capitulaciones matrimoniales.

Las capitulaciones matrimoniales hechas con anterioridad al matrimonio, caducan si en el plazo de un año desde que se otorgaron ante Notario no se celebra el matrimonio.

Por último, decir que las capitulaciones matrimoniales vienen reguladas en los artículos 1325 y siguientes del Código Civil.

¿Para qué sirven las capitulaciones matrimoniales?

En España cuando dos personas contraen matrimonio, ese matrimonio se rige o se regula por un determinado régimen económico matrimonial que, salvo algunas comunidades autónomas (País Vasco, Catalunya, Navarra, Aragón y Baleares) es el régimen de gananciales, pues bien, las capitulaciones matrimoniales sirven, básicamente, para modificar el régimen económico matrimonial asignado por defecto.

Así, en España hay tres tipos de regímenes económicos matrimoniales:

  1. El régimen de gananciales: El régimen de gananciales se caracteriza porque una vez casados, todo lo que adquiera cualquiera de los cónyuges pasa a ser del matrimonio, de los dos, a excepción de lo que ya se tuviera antes de contraer matrimonio y de lo que se adquiera por herencia, donación, indemnización, etc. En estos casos, lo que se obtiene o adquiere pertenece solo al cónyuge que lo recibe.
  2. El régimen de separación de bienes: El régimen de separación de bienes se caracteriza porque cada cónyuge es propietario y titular de lo suyo y ambos participan y deben hacerse cargo de los gastos familiares en proporción a lo que ganan. En este caso, si no se sabe de qué cónyuge es un bien concreto, salvo que se demuestre lo contrario, se entenderá que pertenece a los dos cónyuges por mitades iguales.
  3. El régimen de participación: El régimen de participación prácticamente no se usa ni se elige nunca y mucha gente incluso desconoce su existencia. Se trata de un régimen económico entre el régimen de gananciales y el de separación de bienes. En este régimen lo que se hace es estipular en qué porcentaje va a participar un cónyuge de los beneficios, bienes, etc. del otro cónyuge.

Diferencia entre capitulaciones matrimoniales y precontratos matrimoniales

Como hemos mencionado anteriormente las capitulaciones matrimoniales, solo son válidas si se firman ante Notario y básicamente lo que se recoge en ellas es la modificación o supresión de un régimen económico matrimonial concreto.

Mientras que, cuando hablamos de precontratos matrimoniales o acuerdos en previsión de ruptura, estamos hablando del contrato que firman los cónyuges (en escritura pública o no) sobre cómo van a solucionar sus discrepancias en el supuesto de una posible ruptura matrimonial, cómo se van a repartir el patrimonio que en ese momento tengan, etc.

Se ha discutido mucho en España si los precontratos matrimoniales son válidos. Hay derechos especiales como el de Catalunya o Aragón que prevén la licitud de este tipo de acuerdos, sin embargo, el Código Civil español no regula de una forma concreta este tipo de contratos o acuerdos y mucho se ha discutido sobre su eficacia y validez.

No obstante y, en base a los principios generales del derecho y a la libertad de pacto que rige nuestro ordenamiento jurídico (siempre que no vulnere derechos de terceros), actualmente, se consideran que son pactos válidos (siempre y cuando cumplan con la ley y no se pacte nada que pueda vulnerar derechos de uno de los cónyuges) e incluso, que pueden incluirse estos pactos dentro de las capitulaciones matrimoniales (puede hacerse junto o por separado).

En definitiva, con estos acuerdos prematrimoniales lo que intenta hacerse es una especie de preconvenio regulador para el caso de que se produzca la ruptura o disolución matrimonial. Hay que decir que en estos precontratos no tiene por que pactarse todo, pueden ser acuerdos parciales y que no todo lo que se pacte quiere decir que será válido. Por ejemplo, en caso de hijos menores de edad, el Ministerio Fiscal (órgano público que defiende y protege los derechos de los menores en los procesos matrimoniales) manifestará si lo que pactaron los cónyuges es bueno para los menores o no. Así, si lo que acordaron los cónyuges en el contrato prematrimonial, dadas las circunstancias, no es lo mejor para los menores, el Ministerio Fiscal emitirá un informe al juez manifestando su negativa a que se cumpla con ese acuerdo y proponiendo cuáles son las medidas que a su entender deberían aprobarse respecto de los hijos menores y, finalmente, el juez decidirá.

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